domingo, 19 de febrero de 2012

CORAZÓN DE NIÑO


Se dibuja una sonrisa mellada en el anciano mientras se asoma al mostrador.

─El periódico nada más, ¿verdad caballero? Pues un euro, por favor ─ le dice ella sin mirarle siquiera a los ojos.

Después de dejar la moneda y dar la espalda a la dependienta, la sonrisa del anciano se hace enorme: apoyado sobre el bastón, se aleja muy despacio saboreando el momento: ni tiene que salir a toda prisa, ni teme ya que alguien le tire de las orejas por haber robado los caramelos que esconde en el bolsillo. A sus ochenta años, la edad le ha concedido por fin, el camuflaje perfecto.

2 comentarios:

  1. Me gusta el micro, Carmen.
    Creo que este mismo anciano entrañable ya había hecho de las suyas, encendiendo todas las velas en una iglesia, amparándose en el camuflaje que le da la edad.
    Yo creo que daría mucho de sí, que fueras desgranando episodios cotidianos de la vida de este viejecito entrañable. Creo que nos divertiríamos.

    Un abrazo.

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  2. Sí, Luis, este anciano de ojos saltarines e inteligentes, ya había hecho de las suyas dentro de una iglesia; me alegro que lo recuerdes ;)
    Este micro también ha viajado hasta el concurso de la SER hace ya un par de semanas; pero con idéntico resultado. Debe ser que a este anciano le interesa más continuar haciendo de las suyas que ganar ningún premio; qué le vamos a hacer!
    Creo que sí, que no estaría de más, ir contando más historias suyas. Conozco muchas: me las fue contando durante 38 años de mi vida, y créeme, todas ellas son dignas de dejarlas por escrito. Todo un maravilloso personaje mi abuelo.

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