viernes, 13 de abril de 2012

Amor condenado




Ese tic-tac que escuchamos hace rato, débil y apagado, anuncia que se acaba nuestro tiempo. El mecanismo va a detenerse otra vez. Desesperada, te busco en el horizonte curvo que dibujaste al partir. Nada. Maldigo mi naturaleza lenta que me impide salir a buscarte. Entonces te siento, justo detrás de mí, a cinco minutos de distancia: No voy a rendirme ahora, -dices mientras tratas de forzar tu resorte-. Contraviniendo toda lógica, lo consigues y me alcanzas.
Y así, abrazados por fin, permanecemos hasta que alguien nos descubre y vuelve a darle cuerda al maldito reloj.

6 comentarios:

  1. Ves? Ves? el final siempre es la clave!!! hace que un relato cobre sentido y se vuelva maravilloso!!

    Ya le estoy dando vueltas a las frase y tengo una idea para el de esta semana, te lo mandaré...

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  2. Gracias por lo de maravilloso ;D
    Sí, los finales pueden hacer que todo cobre más sentido o directamente mandar el micro a la basura; es como en la vida: hay que tener cuidado con los finales; las consecuencias podrían ser peores de lo que esperamos ;DDD
    Ya me estás mandando al correo ese micro!!!
    Besos y mil ánimos para esa maravillosa creación ;)

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  3. Carmen.
    Me gusta mucho tu micro. Va llevando al lector a un final inesperado, pero lógico.

    n saludo.

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  4. Gracias, Luis. Sí, el final tiene su lógica porque si no, el lector se sentiría algo engañado, ¿ no te parece?
    Gracias y muchos besos!

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  5. Hola Carmen, creo que no te había comentado este micro.Lo volví a leer hace dos días en el blog de Rosana, y por eso me he pasado al de la autora: es genial. De los mejorcitos tuyos, olvidé si ha ganado algún premio, pero desde luego se lo merece.
    Estupenda y desesperada declaración de amor.
    Besos

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  6. Gracias, Peña! Sí, recuerdo tu primera exclamación al leerlo ;))) También es de mis favoritos, sin dudarlo.
    Besos!!
    Mil gracias por asomarte a mi rincón!
    Nos leemos!

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