lunes, 4 de junio de 2012


(Imagen tomada de internet)

   












El robot gigante

          −Además, el pollo rebozado siempre humea demasiado la casa y eso no nos gusta ni al niño ni a mí; así que no llores, ¿vale, Rubia?
            Papá  siempre  la llama así  cuando quiere que se ría. Pero ella no se ríe. Dice que ya sólo nos quedan las latas; «sólo las latas» repite muy bajito, estrujando el delantal.
             Pobre mamá: no sabe que papá y yo vamos a construir un robot gigante y necesitamos todas las que hay en la despensa. Pero -como dice papi- es nuestro secreto. Y  los secretos nunca se cuentan.

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