miércoles, 16 de enero de 2013

       Hay ocasiones en las que una historia se queda aguardando por un instante. Esto es lo que le había sucedido a uno de mis textos. Hasta ahora.
       En nombre de mis letras y sus acordes, mil gracias por tu instante, Teresa. Una foto con vida no es fácil de encontrar para mí.Espero que tú también disfrutes de este pequeño texto, que ahora sí, aletea completo.
      Y al resto, besos por acercaros a mi lareira y que tengáis una tarde mágica.
      Nos leemos.










 Se atreve a despertarla con un suave roce, una caricia envuelta

 en una pluma blanca. Un aleteo lento, desde la rodilla hacia

 arriba, rumbo sur, buscando la calidez de su boca.

 Lento, muy lento; casi con prudencia. Pero

 esta vez no va a ser necesaria: lo único que se escucha es un

 gemido dulce: el de ella, cuando él, abandonando la pluma, se

entretiene dibujando un vuelo de besos alrededor de su ombligo.  
    

  

3 comentarios:

  1. Pieza de perfume poético y textura suave y apetecible, como la historia que cuenta.

    Un saludo,

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  2. Buenas noches, Pedro. Me alegro que hayas podido disfrutar con este retazo de vida. Gracias, una vez más, por visitarme hoy.
    Besos.

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