domingo, 19 de mayo de 2013

Mi apuesta de esta semana para Relatos en Cadena.



 Se va a poner el sol y es bueno ir metiéndose en los refugios al amparo de la noche . 
Espero que hayáis podido disfrutar del día; el mío, cerca del mar y de lo que me traen sus mareas, ha estado muy bien: qué bonita es mi tierra, hay que ver. ;))
Y para cuando regreséis, os he dejado un microrrelato modelado a partir de la frase que nos han marcado los de la SER ;:"El tribunal apreció cierta rigidez en su mirada"; frasecita que no me hizo mucha gracia al principio, pero que al final, no estoy del todo descontenta con el resultado del texto.
Vaya por delante que ya hay quien lo ha leído y me ha confesado:  "pues no lo entiendo, hija, no lo entiendo".
Historias enrevesadas que se me ocurren, qué le voy a hacer.
Besos para tod@s y si lo necesitáis, un achuchón que os alborote también.








Reencarnación

El tribunal apreció cierta rigidez en su mirada y una actitud soberbia en sus ademanes -agravada sin duda alguna  y según la sentencia condenatoria- por la actividad corrupta de los últimos meses.
El veredicto fue unánime, de aplicación urgente.
 Entonces llegó el accidente ante la escalera del Parlamento:  el coche que acabó con él. La sacudida. El destello. El silencio. La luz al final de la oscuridad .  El aire inundando sus pulmones de nuevo.  Unas manos cobijando su desnudez. El tacto áspero de todos aquellos cartones. El frío de la calle. Y entonces le oyeron llorar. Por primera vez.

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