sábado, 25 de mayo de 2013

TRABAJANDO EN UN RELATO ;))

Buenos días.
He amanecido temprano: no me queda más remedio que teclear con insistencia sobre este relato que estoy tratando de dibujar. Buf, que complicado es para mí todavía organizar lo que quiero contar con la forma en la que hay que hacerlo ;))
Pero sé que quiero contar historias.
Así que no me queda más remedio que trabajar.

Os voy a dejar parte de mi relato, para que os leáis lo que voy entretejiendo: ni imagináis lo que me ayuda lo que opináis, porque  vuestra percepción de lo escrito, la visión del que está fuera de la historia es fundamental. 
Yo, dentro de mi cabeza, ya la tengo ideada, planificada, desarrollada y todas esas cosas, pero precisamente, por tenerla tan agarrada a mí, en ocasiones olvido detalles, indicios, pistas o cualquier cosa que vosotros sí que echáis en falta. Y eso es importantísimo para mí, repito, sin temor a ser una plasta, para que la historia se entienda y sobre todo, para que se disfrute.

Y no creáis que necesito mucho :o me hace falta una crítica sesuda y formal, no, ni mucho menos. A mí me es suficiente con un par de interrogaciones o con un simple "pues yo no entiendo el porqué de esta frase, o no sé por qué ella le dice a él ....".
Eso vale su peso en oro.Al menos para mí.
Bueno, pues es lo que quería pediros ;)
Ah! y que sepáis que no es un microrrelato. No. Esto ya es un palo distinto: relato breve.

Que lo disfrutéis. Y que me lo digáis.
Hoy, el día está precioso. Ojalá lo llenéis de momentos mágicos.
Y achucharos. Eso siempre ayuda a cualquiera, incluso a es@s que dicen que los abrazos y los besos son una chorrada. Ell@s suelen ser quienes más los necesitan.
MUacs!!




La cicatriz


Está descalzo. Como yo. Por eso no he oído sus pasos acercándose al sofá.
Para cuando me doy cuenta, tengo su sonrisa asomada al libro del que no he podido separarme en toda la tarde.
−Qué harás agazapada entre tantas letras −dice mientras  mis ojos se resisten, algo perezosos, a abandonar el relato ahora que empezaba lo más interesante.
 −Ya sé que odias que te molesten mientras lees −me susurra como un niño temiendo que lo regañen por incordiar−, pero te echaba muchísimo de menos. Y además, hay  algo importante que quiero decirte… 
Suspiro: no tengo remedio; como siempre, unas palabras zalameras y  consigue que toda mi atención se centre en él.
 –Será importantísimo, ¿no? −Le contesto dándole a mi voz un tono de amenaza falsa−.
−Sí, lo es −dice mientras me saca el libro de entre las manos y lo apoya sobre la mesa que tengo  detrás de  mi cabeza−. 
−Además  −añade  como si tratase de espantar un repentino silencio incómodo −si te soy sincero, también me asusta que te pases tanto tiempo leyendo estos relatos; creo que hice mal en recomendarte a Cortázar… ¿y si acabas enamorándote de él y me abandonas, eh? Sabes que no podría soportarlo…
−Cortázar murió hace más de veinte años − añado divertida ante semejante ocurrencia.
− Lo sé, mi vida, pero yo, cuando se trata de ti, me celo de cualquiera, hasta de los fantasmas −susurra tomándome el pelo con descaro y acercándose un poco más a mi cara,  tanto, que siento cómo mi respiración comienza a revolotear deseándolo.
 Él también se ha dado cuenta, por eso apoya sus brazos a la altura de mis hombros y se posa suavemente sobre mí con la agilidad de un amante experto. Me río. Presiona su pubis contra el mío y su boca se entretiene besándome con delicadeza . Luego, en cuánto sus labios se alejan por el cuello tratando de alcanzar el lóbulo de la oreja, mi risa  se convierte en un gemido que brota, suave, para enlazarse con los otros que ya le siguen.
–Parece que, a pesar del calor de estas tardes de agosto, a veces, uno puede llegar a sentir algún que otro escalofrío, ¿no es cierto? -murmura  mientras sus labios descienden buscando  ahora  mi pecho y dejando una estela de piel inquieta.
-Sí, -contesto con un jadeo descarado al tiempo que  mis manos tratan ahora de atraerle hacia arriba, hacia mi boca que lo reclama.
 –Eh,  no vale atacar por la espalda, mi amor – me contesta con una sonrisa pícara mientras se  incorpora para sentarse a mi lado con la misma habilidad con la que le he visto tumbarse.
Un “jó” decepcionado trata de volver a atraerlo hacia mí. Me sujeta las manos con delicadeza.  Mis ojos se quejan con un por qué. No contesta. Me revuelvo incómoda, pero no me da los segundos que necesito para enfadarme:
-Es que tengo algo importante que contarte y quería decírtelo antes de que mañana cojas ese vuelo.
El vuelo. Con tanto trabajo en la oficina, ya casi lo había olvidado. Eso me hace recordar que tengo que ir al trastero a por el troller.
Le miro: se ha puesto serio de verdad porque cuando lo está, aparecen un mar de arrugas sobre la frente que resaltan aún más la cicatriz que tiene. Esa cicatriz, sobre la ceja izquierda, en forma de  estrella rara,  y de piel suave, que me encanta acariciar cuando está dormido a mi lado.
Un  “mira, he escrito una cosa y quiero que la leas ”, me devuelve al sofá.
Veo cómo saca un papel doblado del bolsillo de su pantalón vaquero.
-¿ Cómo que leer una cosa?; pero ¿no querías contarme algo? – pregunto sin entender demasiado lo que está pasando.
.-Sí; claro que quiero contarte algo, pero he preferido escribírtelo. Me resultaba más fácil, así. No sé, supongo que cuando lo leas, entenderás porqué… además escribir es algo que no se me da del todo mal –me contesta tratando de sonreír.
Yo también sonrío: siendo profesor en la escuela de escritores, está claro que lo de poner por escrito es algo que se le da en ocasiones mejor que hablar.  Siendo un hombre de silencios –que necesita como comer− no me resulta raro tampoco.
 Extiendo la mano hacia el papel. Él retira un poco la suya: -todavía no- parece querer decirme con ese gesto. 
-Es sobre algo mío, muy íntimo. Sucedió hace tiempo. Y quería contártelo. Nada más.
Le miro y sonrío: −Yo creía que lo sabía ya casi todo sobre ti, y ahora me vienes con secretitos− me gustaría añadir−, pero veo que está serio. Realmente debe ser algo importante, así que  mis labios se relajan de la sonrisa a la complacencia.  Alarga el papel: ahora sí que me permite que lo alcance.
-Estaré fuera, fumando un cigarro y tomando una cerveza- dice en un tono que yo percibo algo tenso.
Lo sigo mientras  apoya los brazos en la barandilla del balcón, enciende un cigarro y su perfil recorta el atardecer del cielo de Madrid. Y entonces –envuelta en esa mezcolanza de sensaciones y certezas, siento lo enganchada que estoy a él.
Vuelvo los ojos al relato y empiezo a leer con calma, el inicio. Me pilla por sorpresa:  No es una historia ajena como las que suele publicar. Esto es un retazo de su vida, de un capítulo de su adolescencia en el que narra un episodio terrible:  

3 comentarios:

  1. Y ya está y nos dejas así.... con la intriga.
    Bueno. Voy de mala malísisma. Lo que me ha chirriado. Ese "Jo" me queda artificial. Y lo de la profesión también, podrías decir profesor de literatura, salvo que la escuela de escritores deba tener algún papel en la historia. Lo demás me gusta, está bien llevado el pulso narrativo y el encaje de la escena y consigues, como te dije al principio dejar al lector con la intriga.....

    Un pracer quentarme na túa lareira, coma sempre....

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  2. Arantza: mil gracias!!!!
    Me quedo con lo que me dices: sí, creo que sobre todo lo del profesor, está fuera de lugar porque no, no me hace falta como dato para el desarrollo de lo que viene. Así que ya lo estoy cambiando. Y lo del "Jó", sí, a mí me hizo dudar mucho, es posible que también lo cambie. Gracias ;))
    Y por ser tan buena y tan valiente, voy a añadir algo más, para que no te quedes con tanta intriga ;D
    Muchas, muchas gracias de nuevo y un abrazo que te ponga una sonrisa.
    Muuacs!

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  3. Go for it. Promising start of a good tale, novel....Pico, nano, micro, mini pieces are all right, demanding, good for practice, but don´t let stories flow, unravel at the end of the day. Too much technique. Unnatural. Sort of playing golf in a pitch and putt course, or even worse, a driving range.

    Sw

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