domingo, 12 de mayo de 2013

Y otro microrrelato para la SER.

Buenas noches:
He logrado escribir un microrrelato más esta semana;  otro ambientado en el ejército -la frase propuesta a mí no me dejaba más opciones- y tratando de dar otra pequeña pincelada en el tema de las guerras y del sufrimiento que traen consigo.
Vaya con este micro, igual que la semana pasada, un abrazo a esas personas que han enloquecido, enloquecen o enloquecerán con los conflictos armados.





Por si acaso

El cabo Hopkins repartía las cartas con la izquierda: -para cuando una de esas malditas bombas os arranquen de cuajo la mano derecha, lamentaréis no haber hecho como yo- decía mientras reflotaba sonrisas absurdas y sanadoras, que se alargaban hasta que el cabo se iba a la cama llevándose lo que quedaba de whisky en la botella.
Luego tratábamos de descansar, mucho más borrachos, algo más soldados. 
Pero alguien lloraba. Cada noche. Todos podíamos oírlo, ahogando sollozos bajo la manta. Hubo quien aseguraba que era Hopkins.
Nadie se atrevió a comprobarlo.

2 comentarios:

  1. Jopé Carmela, me encanta! Cuando ví la frase (últimamente se las traen), me dije: buf, qué pereza armar algo con ésto!...Pues va la Carmiña y arma un estupendo y poético relato. Chapeau niña hermosa (y lista!)

    ResponderEliminar
  2. Peña!!
    cómo me alegra leerte ;))
    Gracias, guapa. No hubo suerte en esta semana, pero no pasa nada; es de esos micros que puliré y retocaré para que vuelen por otros concursos. Ya veremos qué sucede.
    Mil besos!

    ResponderEliminar