sábado, 13 de julio de 2013

Buenos días:

He estado alejada algunos días de mi lareira; no puedo evitar salir a ver ponerse el sol y a achuchar a los míos cerca del mar o delante de un plato de calamares, que más da...;)
Pero he vuelto, para dejaros en el tendal un micro, un texto nuevo que habla de carreteras secundarias y de otros recursos. Todos valen mientras luchamos por lo que queremos; el caso es que den resultado o no...
Ahí os lo dejo. Espero que os guste, os zarandee o que os haga timbrear de emoción; cualquier cosa es un regalo para mí.
No os alejéis mucho, me encanta teneros cerca de mi casa.
Que os abracen y os besen mucho, hoy, mañana y casi a cualquier hora.



Ocaso

Sorteando el tapiz de pedregales y matojos  que va cubriendo el antiguo asfalto, intento llegar hasta ti por la vieja carretera; la única que queda.
Dos toques intensos, uno más suave y una caricia sobre la puerta: recuerdo cuánto te  gustaba ese mensaje sobre la madera, que nos conducía hasta el algodón de tu cama.
 El viento sopla desgarros:  quizá por eso no me abres.
Intento ser más fuerte que él, abarcándolo todo.
 La luz tenue de un candil oxidado  es lo único que mantiene mi sombra, ya vacía, de espaldas a la vieja carretera. 
La que nos quedaba.

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