jueves, 10 de octubre de 2013

Abismo


-De esa es de la que tú no quieres hablar –le grita ella desde el otro lado, señalando la inmensa grieta que ha dividido en dos el islote, separándolos sin remedio. 

Él cree distinguir en la distancia lágrimas en su cara: han comenzado a brillar con fuerza bajo la luz del  sol.Mira hacia abajo: algo le está rozando los pies descalzos. Se agacha. 

El viento arrastra con furia los lamentos de ella.

Unas pequeñas plantas, de hojas minúsculas y tallos frágiles. Algo resecas, pero aún suaves al tacto. 

Un “te quiero” llega como un aullido último. Desesperado.

 Él acaricia las plantas. Se incorpora: Algo resecas. Necesitan agua. 

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