domingo, 13 de octubre de 2013

  

Turno de noche


−...Y tú para de leerme la mente, maleducado  hijo de perra – le murmura al muñeco que se aleja por la cadena de montaje hacia la sección de empaquetado.

Se aprieta furiosa las sienes: de nada vale que les ponga a toda velocidad  brazos.  Piernas.  Ojos. Tienen los segundos suficientes para lograr poseerla, robándole los pensamientos, enloqueciéndola. Uno detrás de otro. Bajo los enormes neones del techo.

 Angustiada, busca el ventanuco sobre la gran pared blanca. Amanecerá y se irá a casa. Allí tiene el último. El que espera atado en el trastero. Al que arrancará brazos. Piernas. Ojos. Recuperándolo todo.





6 comentarios:

  1. Me encanta!! mucha suerte Carmen!! :)

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  2. Un micro oscuro, Carmen, oscuro y aspero; que nos lleva a empatizar -apiadándonos- con la protagonista.

    Buen trabajo.

    Un abrazo,

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  3. Eso quería, Pedro, que el lector pudiese llegar a ponerse, de algún modo, del lado de la parte más terrible y oscura.
    Me alegro de haberlo conseguido ;)
    Feliz noche.

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  4. No dejas de sorprenderme Carmen. Una vez más me encantó. Bicos!

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    1. Franc: gracias por sorprenderte, por sentir, por disfrutar con la lectura, por emocionarte: eso es estar vivo ;)
      Gracias por acercarte a mi lareira.
      Muacs!

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