sábado, 25 de enero de 2014




Incertidumbre


Suspiró profundamente y recogió dos cubiertos  que estaban en el suelo. También barrió los trozos de las copas de cristal que la señora había estampado contra la puerta al marcharse el señor.
–Esta vez,  te juro que no vuelvo - había amenazado él  antes de salir dando un portazo.
Volvió a suspirar.  Se acercó a la ventana, atisbando por si lo veía caminar de regreso ;  estrujando con angustia el bordado blanco del delantal. No soportaba esa incertidumbre, ni a pesar de que la señora le jurase –cada vez que la desnudaba, de tarde en tarde y a escondidas- que algún día vivirían al fin, solas.

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