sábado, 8 de febrero de 2014


El piano

Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola, de madera oscura; de teclas blanquísimas y negras, que comenzaron a tocar por sí mismas. Esa canción. La que habían pedido para su boda. 
Ella abrió la puerta de casa y salió a mirar; extrañada. Él bajó del coche en que acababa de meter la última de las cajas que iba a llevarse. En su cara también había sorpresa. Se miraron. Absurdo. Irracional. Pero ya no les quedaba ni la curiosidad: él se alejó sin mirar por el retrovisor  mientras ella se encargaba de prenderle fuego al piano después de rociarlo con gasolina, como se hace con las malas hierbas.

2 comentarios:

  1. Buenos relatos nos presentas para esta semana. Tristes historias son las rupturas y más las que hacen caso omiso a esa última oportunidad que brota de la tierra. Suerte.

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  2. Lorenzo, muchísimas gracias por tu visita. Me ha encantado esa "oportunidad que brota de la tierra"; tan ajustada a lo que quería transmitir.
    Gracias también por tus deseos de fortuna ;)
    Besos!

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