lunes, 10 de marzo de 2014





Ambos


Nuestros mismos ojos, ésos en los que hace meses nos veíamos a todas horas, ahora no distinguen ni a tientas la mesilla del cuarto o el mapa de nuestra piel.
Y así, torpes y emborronando nuestros perfiles por el pasillo, la cocina o el sofá de de la sala, nos anuncian que yo en tus ojos y tú en los míos, nos quedaremos definitivamente, ciegos.






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