viernes, 18 de abril de 2014





FRASES HECHAS


-Que tengas una guardia tranquila -le dije mientras se ponía el abrigo. Ahí estaba yo con mis cosas embaladas en la puerta y deseándole, absurdamente, una buena noche de trabajo, como si fuésemos a vernos por la mañana; agotando los segundos que nos quedaban con otra frase hecha: habíamos llenado los últimos meses con ellas; era lo único que no nos quemaba en la boca cuando conseguíamos hablarnos.
Me miró y entonces dudé. Ella no. Entró  en la cocina y con aquel “ya bajo yo la basura” salió después dando un portazo y manteniendo inalterable el caos de aquella despedida.




http://youtu.be/_4vOjMa4eXM   (Para que lo escuches)



















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