domingo, 4 de mayo de 2014





Tú, 
insistiendo en unir principio y fin de esta historia 
en la misma palabra
para que no dure ni un amanecer más,
para no continuar llenándola con el lenguaje de nuestros cuerpos,
para no bailarla un compás más,
ni un beso último,
negándonos la dulzura de perdernos en nanas de lluvia,
tibias,
en abrazos
o en islas de banderas blancas.


insistiendo en  unir principio y fin con suturas de sal
desoyéndome, 
desoyéndote,
desoyéndonos
para no llegar a sentir  
sed en algunos o en todo momento.

Y tú, 
soltándome de la mano
y dejándome sola en esta orilla insistiendo
en poner fin a este principio
por si llegase -dices- a dolerme,
a dolerte,
o -quizá- 
a dolernos.





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