viernes, 10 de octubre de 2014





Necesito una semana sin días,
una ventana que no lo sea,
un horizonte sin ocaso,
un mar sin sal.
Un faro sin vocación de guía.


Necesito un otoño
sin vuelo de hojas,
una puerta que no te espere,
un paraguas sin lluvia.
Un yo sin sombra.

Necesito un despertar,
el olvido como refugio
y beber la nada
sin el sabor a tus manos.

Necesito un eco mudo,
el agua que arda,
lo que vacíe de letras estas manos,
lo que calle mi lengua.

Necesito que éste sea
un último poema.
Un imposible.
Un yo
sin ti.






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