viernes, 3 de octubre de 2014









No tienes aristas
ni pequeños salientes a los que aferrar mi boca y su deseo.
Liso luna de cuento
ajeno a la curva de mi pecho.

No encontré la esquina que me juraste.
Ni destino que doblar.

Indefinido.

 Nunca vi
el límite de tu contorno,
lo imaginó el eco de mis sueños.

Soy seda, lo sé.

Revuelvo entre la llanura de tu sombra
buscando
algún pliegue.

Dime que lo hay.









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