domingo, 30 de noviembre de 2014










Sólo le gustaban 
ese tipo de personas.

El mismo patrón, 
repetido en otra cara,
en otros brazos, 
en otra voz
pero siempre el mismo perfil.

Ese tipo de mujer no va contigo -le aconsejaban-
Serías feliz con algo menos complicado. 

Pero él repetía, una y otra vez,
esas piernas bronceadas,
esa forma de arañarle la piel casi desde la primera caricia,
ése eviscerar sus emociones más oscuras
esa melena cuidada y estratega
para enmarañarle sin remedio,
esos besos de labios recién pintados,
y palabras de reproche
ese día a día de caída libre
y nunca para volar más alto.


Sólo le gustaban ese tipo de personas.
Eran las que lo desgastaban,
lo descarnaban, sí.
Pero también eran las únicas que
 al hacerlo, 
dejaban al descubierto
ese yo sin pulir,
esas aristas que le hacían tanto daño dentro de sí mismo,
las que él no era capaz de limar
con tanta ropa puesta bajo la piel.
Esas aristas que no sabía desgastar de ninguna otra forma,
salvo con la sal de sus propias lágrimas,
las que ese tipo de mujeres y sus bocas disparaban.
Una y otra vez.






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