martes, 16 de diciembre de 2014






Imagen: Gustavo Marshall



La vendedora de humo
nunca se despojaba de su abrigo negro y largo hasta los pies.
Nunca.
Sabía que, 
de hacerlo ella también se desvanecería en el aire
como los sueños que acostumbraba a vender.











No hay comentarios:

Publicar un comentario