sábado, 28 de marzo de 2015



Carmen Quinteiro




Voy a medias en esto de sentir que no quiero saber nada más de ti y que lo único que necesito es que vuelvas y me abraces.

Al cincuenta por ciento de la cordura de quererte y de la locura de no hacerlo.

Eso de que el agua y el aceite nunca se mezclan, ¿sabes?, pues no es cierto ahora mismo.

Frases hechas que se deshacen al hablar de ti.

A partes iguales en una herencia que no quiero,
pero que llega irremediable tras un funeral.

Una despedida demasiado larga.

Un túnel que se hace más profundo a medida que corro hacia la salida.

Lo que sea que te hace presente
y la desesperación por borrar cualquier huella.

Todo a partes iguales
que son totalmente desiguales.

Vete y quédate. Y que sea todo dentro de la misma palabra,
para no tener que hacer más virutas,
divisiones,
cartas de despido
o contratos con la soledad
para la temporada de verano.

O quizá vete y llévame contigo.

Lee tú lo que no escribo,
o salta por encima
dejando  definitivamente atrás
lo que soy cuando te pienso: 
esa mirada con su cincuenta por ciento que se aferra a una última vez
a tientas. Y sin manos. 
Nadie dijo que esto no fuese a ser contradictorio.

Y sigue habiendo un cincuenta por ciento
que sobra después de haberlo ordenado todo
con la certeza de no haber logrado ordenar nada.

No sé,
va a ser un sábado largo
o no va a haber folios suficientes.










1 comentario:

  1. Vete y quédate ... MeM Carmen ... Reflejos en el espejo de tus palabras ....

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