jueves, 30 de abril de 2015

Imagen: Juan Cella


Recuerdo tu sombra
que no lo era,
que nunca lo fue,
porque en ti
haz y envés, yo no veía más que luz.

Recuerdo esa mano en el bolsillo
que yo buscaba al encontrarte
como nido paterno en el que calentar las mías;
-siempre he padecido algún invierno en mí que lo necesitaba-.

Y recuerdo ese paraguas
en cada paseo,
en cada tarde,
en cada conversación,
en cada posibilidad de lluvia. Por fuera o por dentro.

Lo recuerdo todo.
Incluso recuerdo este echarte tanto de menos que sabía que algún día sentiría
cuando tú no estuvieses y yo te reconociese en alguna foto.










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