miércoles, 17 de junio de 2015




ELLOS DOS



Compartían cama de uno cincuenta,
gastos de supermercado
y días de regar plantas y sacar al perro.
También iban a medias en los recibos del banco,
las caricias que se tenían que hacer el uno al otro
y en las conversaciones que les tocaba iniciar cuando comían juntos.

Todo a medias. Salvo el amor:
-Eso mejor no tocarlo. Por si lo estropeaba todo.

Así que allí lo dejaron, enterito y sin llegar a estrenarlo nunca, sobre la estantería más alta del mueble de la entrada.








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