viernes, 25 de septiembre de 2015








Imagen: Gustavo Marshall






Avanzo,
de la mano de mí misma,
estrenando un otoño que promete ser
y yo quizá, con él,
también lo sea.

Avanzo
descalza de mi sombra
contemplando un desfile de siluetas
que se desdibujan y caen
como hojas secas rendidas a su estación.

Me detengo 
robándole un suspiro al aire:
creo que nunca 
ha dejado de hacer frío
bajo mi jersey.

Gimen las losas,
-quizá sea el peso de lo que me lastra-
y yo,
negando
lo que llega
o la ausencia de lo que ya no está,
atiendo a su lamento y avanzo.

Qué si no.





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