sábado, 10 de octubre de 2015




UNA Y OTRA VEZ

Tú me dices que lo nuestro no puede ser,
pero arrastras un “quiero que sea”
cada vez que me abrazas.

Dices que no,
argumentas que está ella,
vuestro día a día,
su fragilidad
y tu lástima.

Y suplicas que te espere.

Y yo espero,
a oscuras,
haciendo equilibrios,
atendiendo a la locura y a su demanda.

Tú me dices que no a lo nuestro
y yo trato de abandonarme a esa idea
pero siempre regresas con un boca a boca,
con la tregua,
con ese aflojar un poco el nudo.

Y al irte,
una soga a estrenar sobre la mesa.

Juro que alguna vez te he negado la entrada
pero te asomas
y te veo llorar
y es cierto: puedo leerme en la voz de tu mirada. Y sólo hay espacio para mí.

Así que te dejo entrar,
una y otra vez.



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