domingo, 22 de enero de 2017




Recuerdos que me llevan hasta un  viaje largo, 
en coche y en familia;
un ir sentada del lado de la ventanilla
y el sol.

El sol, 
insistente
llamándome desde el otro lado del cristal
e invitándome al juego tratar de cerrarme los ojos. Aplicando luz, calor y caricia en el punto exacto. 

Recuerdo aquel juego,
recuerdo ceder divertida a aquel deseo,
y sobre todo recuerdo
la sonrisa
por saberme elegida
y sentirle correr incansable 
del otro lado del cristal
para no perderme de vista.






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